Llovía, llovía como si el cielo quisiese vaciarse,
lagrimas sinceras en esa mañana de diciembre.
El humo gris de aquel ultimo cigarrillo
aun se desvanece entre nosotros.
El sonido de las olas, lejanas,
de aquel mar revuelto y gris,
tumba húmeda de la lluvia.
Se enfrentaba a la dura costa,
rompía contra ella violentamente.
Heridas del paso del tiempo.
Heridas que levantan acantilados,
fuertes y resistentes, inmóviles,
se alzan vigilando el mar,
esperando a que llegue su final,
para poder reunirse de nuevo.
Pájaros grises, observan,
testigos mudos de aquella lucha.
Pensando en volar lejos y no volver.
Volar a lo largo del cielo,
de aquel gris y lluvioso cielo.
@pabloafterlaif
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