martes, 8 de septiembre de 2015

One shot

Quise que saber que sentía, apuntaré una vez más, un solo disparo, una sola noche, un par de botellas de ginebra quizá, dos o tres paquetes de tabaco, creo que será suficiente. Las cuatro paredes de mi cuarto serán testigos de la tragedia, esas mismas paredes que aún gritan en silencio tu nombre, esas mismas paredes que nos vieron juntos tiempo atrás, en esas despreocupadas tardes de verano, en las que el tiempo se perdía por nosotros. Me tumbaré en mi cama, vacía desde hace tiempo, y recordare, te recordare sonriendo, esa sonrisa que me hace mas daño que cualquier bala. Quizá salga en las noticias, una historia triste más que la televisión podrá contar; quizá lloren por mí, tendré un entierro bonito, mi madre siempre ha sido muy cuidadosa con esas cosas. La gente dirá que me echa de menos  durante unas semanas, quizá incluso unos meses, pero pronto se olvidarán, y seré una anécdota triste mas, que vez de en cuando alguien recuerda en una fiesta o una comida, y que trae un recuerdo amargo a los asistentes.
Nunca pensé que acabaría así, siempre quise hacer cosas grandes en la vida, pero la vida pudo conmigo, la ambición se convirtió en odio, odio hacia mi mismo, y me odiaba mucho. Todas las promesas se convirtieron en mentiras envenenadas que consumían lentamente la poca esperanza que aun habitaba mi pecho. Los planes de futuro, de aquel futuro feliz que pintamos juntos, ese futuro que se convirtió en este desolador presente. Todo lo que algún día quisiste de mi, ya no esta, te lo llevaste y nunca va a volver.
Un disparo, y todo se quedará en estas líneas.

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